Mostrando entradas con la etiqueta Nacho Vegas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nacho Vegas. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de abril de 2010
Por Culpa de la Humedad (Nacho Vegas)
Cuando el juez le preguntó
por qué tuvo que matar,
Mona, seria, respondió:
-Fue el calor y la humedad.-
Me contaron que esperó
a la siesta de las tres.
En una mano un cenicero;en un puño el corazón.
Como una fruta madura su cráneo se hundió.
Sentada en el salón
con el cuerpo a sus pies
pensaba en que ella fue una vez
joven, guapa y feliz.
-Hubo un tiempo en el que yo
habría muerto por amor.
Hubo un tiempo en el que habría muerto por amor.-
Mona, calla, haz el favor.
Mona, me haces enfermar.
Ramona, ven aquí
que te voy a reventar.
Y si no hay nadie a quien culpar, culpemos a la humedad.
Lo enterró en el jardín
a la sombra de un nogal,
justo donde suelen ir
sus dos gatos a orinar.
-Esta vida iba a ser otra y algo salió mal.-
-Si hubo un tiempo en el que yo
habría muerto por amor.
Hubo un tiempo en el que habría muerto por amor.-
Nadie quiso saber más.
Me juraron que así fue.
Se quedó mirando afuera
esperando el anochecer.
Y corrió a ocupar la luna el lugar del sol.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Hasta pronto
Publicado por
Soma
en
miércoles, octubre 14, 2009
Etiquetas:
Camino de Santiago,
música,
Nacho Vegas
0
vidas
viernes, 26 de junio de 2009
La chica triste que te hacía reir (Bunbury&Vegas)
Si no te gustara tanto meterte en lios
si eligieras un camino asfaltado alguna vez
conservarias el sombrero norteño y
la chica triste que te hacia reir
Aunque no la quisieras ni ella a ti
teniais sed siempre a la vez en los mismos lugares en los bares
conservarias el bolsillo repleto y
la chica triste que te hacia reir
Que no me lleven al hospital
no es que desconfie
es que no me fio de la medicina occidental
que no me lleven al hospital
si ya me encuentro mejor.
Cuanto mas viejo, decias, mucho mas libre
menos plata que te arrebatan y menos peso que cargar
ultimamente vas muy ligero sin
la chica triste que te hacia reir
Siempre hay otro lugar en la frontera
siempre la esperanza queda y quizas pueda ser mañana
que el amanecer te traiga de vuelta a
la chica triste que te hacia reir
Que no me lleven al hospital
no es que desconfie
es que no me fio de la medicina occidental
que no me lleven al hospital
ya estoy mejor
ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh
y aseguraté que te dejen cerca de la parada
la que esté mas cercana y te aleje de la diana
y no te preocupes por no despedirte de
nadie.
si eligieras un camino asfaltado alguna vez
conservarias el sombrero norteño y
la chica triste que te hacia reir
Aunque no la quisieras ni ella a ti
teniais sed siempre a la vez en los mismos lugares en los bares
conservarias el bolsillo repleto y
la chica triste que te hacia reir
Que no me lleven al hospital
no es que desconfie
es que no me fio de la medicina occidental
que no me lleven al hospital
si ya me encuentro mejor.
Cuanto mas viejo, decias, mucho mas libre
menos plata que te arrebatan y menos peso que cargar
ultimamente vas muy ligero sin
la chica triste que te hacia reir
Siempre hay otro lugar en la frontera
siempre la esperanza queda y quizas pueda ser mañana
que el amanecer te traiga de vuelta a
la chica triste que te hacia reir
Que no me lleven al hospital
no es que desconfie
es que no me fio de la medicina occidental
que no me lleven al hospital
ya estoy mejor
ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh
y aseguraté que te dejen cerca de la parada
la que esté mas cercana y te aleje de la diana
y no te preocupes por no despedirte de
nadie.
domingo, 18 de enero de 2009
Morir o Matar (de Manifiesto Desastre por N.Vegas)
Te sentaste justo al borde del sofá
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender,
yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar."
Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar
a una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar.
Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor,
comenzaba en el silencio, continuaba en el terror,
y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar
de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?,
si, en fin, se trata de morir o de matar.
Así que, si aún andas por aquí,
y alguien vuelve a prometerte amor,
con dinero, encanto y alguna canción,
por favor, prepárate para huir.
Vete lejos y limítate a observar
esta escena tan vulgar.
Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró,
conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó,
y fundió todo el dinero y la gente se cansó
de escuchar noche tras noche la misma triste canción.
Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel,
cuando no hay nada mayor que su necesidad en él.
Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar
y habrá cerca alguien gritándole "hágase tu voluntad"
y el "la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás".
De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.
Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo "uno es el asesino y el otro el que va a morir".
Y salimos de allí y me mirarte asustada y el miedo sonó en tu voz:
"antes de que tú me mates, prefiero matarme yo".
Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación
y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón.
Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:
"Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien".
Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué,
y me suplicaste: "Déjame de una vez, déjame de una vez".
Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas,
y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:
"nuestras almas no conocen el reposo vida mía,
pero si hay algo que es cierto es que
te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad.
¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más
que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?"
Moriré, moriré, moriré ...
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré ...
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender,
yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar."
Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar
a una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar.
Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor,
comenzaba en el silencio, continuaba en el terror,
y otra vez de allí al silencio. Dime, ¿para qué hablar
de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?,
si, en fin, se trata de morir o de matar.
Así que, si aún andas por aquí,
y alguien vuelve a prometerte amor,
con dinero, encanto y alguna canción,
por favor, prepárate para huir.
Vete lejos y limítate a observar
esta escena tan vulgar.
Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró,
conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó,
y fundió todo el dinero y la gente se cansó
de escuchar noche tras noche la misma triste canción.
Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel,
cuando no hay nada mayor que su necesidad en él.
Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar
y habrá cerca alguien gritándole "hágase tu voluntad"
y el "la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás".
De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.
Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo "uno es el asesino y el otro el que va a morir".
Y salimos de allí y me mirarte asustada y el miedo sonó en tu voz:
"antes de que tú me mates, prefiero matarme yo".
Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación
y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón.
Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:
"Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien".
Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué,
y me suplicaste: "Déjame de una vez, déjame de una vez".
Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas,
y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:
"nuestras almas no conocen el reposo vida mía,
pero si hay algo que es cierto es que
te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad.
¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más
que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?"
Moriré, moriré, moriré ...
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré ...
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.
viernes, 26 de septiembre de 2008
Ocho y medio
Miro al techo que ha vuelto a gotear
Hacía tiempo que no llovía así
Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal
Me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti
Lo que en realidad viene a ser lo mismo
Lo que por crueldad ahora viene a dar igual
O puede ser un ángel que una vez perdió la fe y fue expulsado
Y que ha venido a agonizar justo encima de mi hogar
Y estas gotas sean sus lágrimas
O puede que sea hora de entrar ya en razón
Y llegar a comprender que dentro de este horror
No hay literatura, no
Y eso tú lo sabes bien a fuerza de caer una y otra vez
En una trampa mortal que en el tiempo dura ya ocho años y medio
Seré muy breve: te quiero y esto duele
Y vino un pájaro a posarse en mi ventana
Tenía un ala rota y su plumaje era gris y azul
Y al acercar mi mano y comprobar que no echaba a volar
Supe de inmediato que lo enviabas tú
Lo tomé entre mis garras y lo dejé morir
Y, cuando lo hizo, aún llovía aquí
Y la sangre al gotear entre garras de animal presagió mi suerte
Como un ave que voló de Madrid hacia Gijón aún herida de muerte
Reescribendo la espiral de prometer hacerlo bien,
De cometer un nuevo error,
De no saber pedir perdon o pedirlo demasiadas veces
Y aunque ahora escupo una oración helado de terror
Ningún dios responde aún
¿Soy yo el que no ve o es que todavía no se hizo la luz?
Seré muy breve: te extraño y esto duele
Trato de encontrar una salida
Pero no recuerdo ni por dónde hemos entrado aquí
Y contemplo junto a mí el cadaver del que fui,
Según tú, en una ocasión
Y es la mancha de humedad la de la herida mortal
Impregnada en el colchón
Y ahora que te oigo llorar
En lugar de ir hacia a ti me vuelvo a anestesiar
Y me limito a subir el volumen del televisor
O me concentro en recordar para no pensar en ti
Que tendría que llamar que alguien venga a reparar
La gotera de una puta vez
Que ya cansé de recoger litros de agua gris
Gris como un metal que un día relució y que ahora es suciedad
¿Cómo se hace para amar lo que quise despreciar ya una y mil veces?
Seré muy breve: te he perdido y esto duele
Nacho Vegas
Hacía tiempo que no llovía así
Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal
Me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti
Lo que en realidad viene a ser lo mismo
Lo que por crueldad ahora viene a dar igual
O puede ser un ángel que una vez perdió la fe y fue expulsado
Y que ha venido a agonizar justo encima de mi hogar
Y estas gotas sean sus lágrimas
O puede que sea hora de entrar ya en razón
Y llegar a comprender que dentro de este horror
No hay literatura, no
Y eso tú lo sabes bien a fuerza de caer una y otra vez
En una trampa mortal que en el tiempo dura ya ocho años y medio
Seré muy breve: te quiero y esto duele
Y vino un pájaro a posarse en mi ventana
Tenía un ala rota y su plumaje era gris y azul
Y al acercar mi mano y comprobar que no echaba a volar
Supe de inmediato que lo enviabas tú
Lo tomé entre mis garras y lo dejé morir
Y, cuando lo hizo, aún llovía aquí
Y la sangre al gotear entre garras de animal presagió mi suerte
Como un ave que voló de Madrid hacia Gijón aún herida de muerte
Reescribendo la espiral de prometer hacerlo bien,
De cometer un nuevo error,
De no saber pedir perdon o pedirlo demasiadas veces
Y aunque ahora escupo una oración helado de terror
Ningún dios responde aún
¿Soy yo el que no ve o es que todavía no se hizo la luz?
Seré muy breve: te extraño y esto duele
Trato de encontrar una salida
Pero no recuerdo ni por dónde hemos entrado aquí
Y contemplo junto a mí el cadaver del que fui,
Según tú, en una ocasión
Y es la mancha de humedad la de la herida mortal
Impregnada en el colchón
Y ahora que te oigo llorar
En lugar de ir hacia a ti me vuelvo a anestesiar
Y me limito a subir el volumen del televisor
O me concentro en recordar para no pensar en ti
Que tendría que llamar que alguien venga a reparar
La gotera de una puta vez
Que ya cansé de recoger litros de agua gris
Gris como un metal que un día relució y que ahora es suciedad
¿Cómo se hace para amar lo que quise despreciar ya una y mil veces?
Seré muy breve: te he perdido y esto duele
Nacho Vegas
jueves, 17 de julio de 2008
En La Sed Mortal
Llevo ya una copa de mas,
aqui en La Sed Mortal, cuando llega Dodo.
Y yo no me muevo de aqui,
y aun asi habre de llegar a la conclusion de que no hay
un ser mas culpable que yo,
ni lo habra, sobre la tierra.
Y empiezo a pedir asi:
Por las cosas que siento y por aquellas que odio sentir,
por mi mala cabeza
porque mi calavera, ella no dejara de reir,
por las lunas nuevas,
por las cosas revueltas que dan vueltas dentro de mi,
por seis anos de penas
y por cosas que ni tan siquiera me atrevo a decir.
Perdon por mis pies siempre frios,
por la noche pasada, y por la otra, y por aquella tambien.
Perdon por el Gran Sinsentido,
por querer comprenderlo y, sobretodo, por no comprender ...
Perdon.
Y Dodo me observa,
y yo le oigo rezar asi: "Perdon por existir."
Y amablemente invito a una copa a Dodo,
y el me cuenta que incluso los perros se ponen tristes despues de eyacular.
Y acabamos agarrados en La Sed Mortal,
y yo puedo jurar que no hay
un ser mas culpable que yo,
ni lo habra, sobre la tierra.
Y por dos mil anos de cristiandad;
por tener la osadia de alimentarme y de respirar;
por los superdotados,
por el hombre tripudo y por la liberacion sexual,
por el circo italiano,
por el viejo que agita una servilleta al hablar
y me jura y me perjura que en ella
ha resuelto el misterio de la Santisima Trinidad.
Perdon por la gente moderna,
porque corro el peligro de mirarla y perder la razon.
¡Perdon, por el amor de Dios!,
por la gran decadencia de una vida pidiendo perdon.
Perdon, perdon por los cuatro elementos,
por la tierra y el agua y el fuego y la polucion.
Perdon, perdon por todos mis lamentos,
por Dodo y, en fin, hoy pido por esta cancion.
Perdon.
Y os miro a los labios,
y a todos oigo pedir perdon por existir.
N.V
Suscribirse a:
Entradas (Atom)